miércoles, 22 de abril de 2009

La tecnología: la pesudodeidad de nuestro tiempo

"No estén tan orgullosos de este terror tecnológico (La Estrella de la Muerte)... es insignificante comparado con el poder de la Fuerza".
Darth Vader. Star Wars: A new hope.

En la actualidad, el mundo está infestado de creaciones e innovaciones tecnológicas. El siglo XIX, seguido del veinte ha sido una época de constante y veloz avance científico y tecnológico, en menos de una centuria el ser humano ha desarrollado máquinas y aparatos que al principio de siglo hubieran sido sólo producto de la imaginación de un loco.

La tecnología, en un inicio al menos, fue una creación del hombre para facilitarse la vida y para hacerse un poco más cómoda la existencia. Ésta la observamos en todas las áreas del conocimiento humano y en nuestra vida diaria. Desde la invención del fuego y la rueda, el ser humano ha explotado esa capacidad suya de crear, haciendo cada vez, cosas más complejas.

Cuando comenzó la revolución industrial, la historia comenzó a verse como progresista, todo era para un avance. Fue el comienzo de la nueva era de las máquinas. Y todo parecía que todo iba bien. Como en todas las eras, había guerras, hambrunas, enfermedades y demás; pero en general el panorama parecía favorable. El hombre era el amo de la máquina.

La tecnología, como siempre, se utilizó primeramente con fines militares. Los miserables hombres se esforzaban cada vez más en crear armas más poderosas y letales, así como avances en equipos con finalidad bélica. Es así que se creó la ametralladora dos años antes que la máquina de escribir, en palabras del célebre Quino "se inventó antes una forma de matar más rápido que de escribir más rápido". El teléfono celular se creó también para fines bélicos, aunque después pasaría a manos de personas civiles.

Entonces la premisa de que "la tecnología es una creación del hombre para hacerse la vida más sencilla y cómoda" es una falacia, ya que hasta cierto punto, y en gran escala, la tecnología se ha usado y se usa para destruir, asesinar, exterminar. Por lo que nuestra aseveración espistemológica tendría que ser "ciertas tecnologías hacen la vida más fácil y confortable, algunas otras no".

Sin duda la tecnología en varias disciplinas y áreas han contribuido a grandes cosas con que contamos hoy, ejemplo de ello son los avances médicos, los medios de comunicación, entre otros. Sin embargo, en algún punto de la historia, la humanidad ha pasado de ser el amo, a ser el esclavo de la tecnología.

¿Cuántas personas son capaces de salir un día a la calle sin su teléfono celular? ¿Cuántas personas son capaces de vivir, o mejor dicho, sobrevivir, sin el internet? ¿Sin los vehículos auotomotores? ¿Sin luz? ¿Y qué hacemos cuando alguno de los anteriores elementos falta? No sabemos que hacer.

Antes cuando no tenían luz eléctrica en los hogares, usaban velas y leían libros, contaban historias junto al fuego. Hoy sin luz eléctrica la gente se desespera y no sabe que hacer. Las familias desafortunadamente ya no pasan la hora de la comida platicando, sino que prefieren mirar el televisor y permanecer idiotizados. La convivencia, si no es dentro de un espacio virtual, como el messenger, es pasada de lado en la actualidad.

Y estoy plenamente conciente de que la humanidad avanza y que todo cambia, pero en este caso, me parece que los seres humanos se han enajenado con la tecnología. El día de hoy todo se trata de un supuesto "progreso" que no es más que la industrialización del planeta, como sí le faltara, no importando todos los recursos naturales que se destruyan. Éste no es un cambio positivo, no es avanzar, es retroceder. La eficiencia de la máquina ha quitado lo humano, de ahí esa metáfora del personaje de Darth Vader, más máquina que hombre.

La enajenación tecnológica comienza a despreciar todo aquello que no es cuadrado, que no es predecible, medible y cuantificable. Y lo peor es que, cada problema producido y ocasionado por la tecnología se quiere resolver, ¿con qué? Adivinaron, con más tecnología. Esto es el límite de lo absurdo, y el hombre lo está sobrepasando.

La tecnología ha hecho al hombre perezoso y desperdiciado, ejemplos de ello hay miles. No hace mucho tiempo la gente tenía que bajar por agua desde el cerro y cargar con cubetas a sus espaldas. Esa agua no se desperdiciaba en lo más mínimo. Ahora, como es tan fácil abrir una llave, la gente deja que el agua se tire por varios cientos de litros porque no le cuesta ningún trabajo obtenerla. Pero recuerden que lo que se malgasta algún día nos hará falta.

Y que no se me tache de alguien que está en contra de la tecnología, porque no lo estoy. Pero sí estoy en contra de su mal uso y de deificarla, ya que junto con el dinero y el poder, forma la nueva trinidad de nuestra era globalizada. Y es un "dios" tan poderoso que nos ha hecho dependientes, nos ha creado necesidades en lugar de satisfacerlas. La gente de hoy no está feliz si no tiene una pantalla LCD, si no tiene un XBox 360, o un auto Eclipse que corra como el rayo.

El poder que ha adquirido, o que se le ha atribuido a la tecnología es casi omnipotente: "Si tienes tecnología puedes hacer lo que sea" es la premisa básica, y es de las falacias más grandes que existen, y a pesar de ello, la gente lo cree. Gente preparada, profesionistas, profesores y demás.

Tal vez el meollo de la tecnología sea el querer equipararse a la Divinidad, y no los culpo, es un anhelo puramente humano, pero no es el camino, de nada sirve al final. El Dalai Lama comentaba que los hombres éramos muy extraños, porque construíamos prótesis para volar e ir a la luna, cuando tenemos ese potencial por nosotros mismos. Las mismas palabras de Lord Vader manifestadas de forma distinta.

Finalmente, sólo me queda exhortar a los lectores a que reflexionen mis palabras, y picando su orgullo, les hago una pregunta: ¿Quién es el esclavo? ¿La tecnología o el hombre?

4 comentarios:

  1. La deificación o idolatrización de nuestras creaciones es el gran tema de la historia religiosa, poética, literaria, artística (así, por separado) y filosófica. Desde el becerro de oro bìblico hasta el Frankenstein romántico y el Golem expresionista, o hasta la megamáquina de Mumford y los rascacielos inteligentes de nuestros días, pasando por el fetichismo de la tecnología y del propio sexo. Todo se cosifica en aras de la obsesiva creencia en una existencia asegurada y perfecta, además de eterna e infinita.

    Hasta donde entiendo, esto es resultado de la visión parcelada que tenemos del mundo y de la vida. Tendemos a creer que sólo uno de los dos polos, o de los opuestos, es el que domina. El individuo que está a favor de la creencia religiosa y la intuición dice que, en «la historia de la verdad», el dominio ha sido el del frío racionalismo, por su parte el individuo que defiende la razón y la experiencia (la percepción) ―en contra de la creencia religiosa y la intuición― dice por el contrario que el dominio ha sido del irracionalismo.

    A ellos y a todos nosotros nos cuesta trabajo comprender que las contradicciones son parte de la realidad y que es gracias a ellas que la naturaleza mantiene su delicado equilibrio. Lo mismo pasa en la sociedad, aun cuando se quiere romper el ciclo de las contradicciones, éstas resurgen una y otra vez. Así, hoy tenemos celulares y computadoras, pero estamos muy lejos de ser la época mejor comunicada de la historia. Tú pusiste muy buenos ejemplos de aislamiento e indiferencia hacia los demás causada precisamente por la tecnología.

    Con todo, hay aspectos rescatables del uso de la computadora como instrumento de trabajo en la investigación y la experimentación y, desde luego, como puente de comunicación entre personas distantes coincidentes o no en sus ideas. Culpar a la tecnología de nuestros actos es atribuirle una personalidad que no tiene, es darle vida propia como al Golem, es fetichizarla. El hombre y la sociedad son los que han creado esos distractores y evasores que impiden que hoy día se de un «buen uso», como tú dices, al celular o a la computadora, y tantas otras invenciones contemporáneas.

    Te felicito por tu claro planteamiento. Pasaste muy bien de una generalización y la experiencia de otros a tu propia experiencia y testificación, lo que hizo convincente tu tono. Espero no te parezca fuera de lugar este último comentario

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  2. Claro que no, muchísimas gracias por leer mis pequeños escritos y comentarlos. Como un espacio abierto me parece importante que critiquen mi trabajo y se discutan los temas que aquí expongo.

    Muchas gracias por participar. Y como bien mencioné, no estoy en contra de la tecnología sino de su mal uso y de deificarla. Los seres humanos debemos tratar de evitar estas dos cuestiones ó seremos lo que el Mefistófeles de Goethe decía: Un raquítico dios de la tierra que usa esa luz llamada razón para ser más bestial que toda bestia.

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  3. Tu posición me quedó muy clara desde la primera lectura de tu escrito, que será corto en extensión pero nada corto en sus alcances. Con la alusión al hábito de culpar a los objetos, solamente quería enfatizar que es el hombre quien da origen a las contradicciones sociales, por tanto, es él quien puede y debe superarlas: la sociedad es la principal creación del hombre, pero depende del individuo que aquélla se vuelva en contra suya o se vuelva el camino de su más libre existencia. Agradezco la cita de Goethe, muy ilustrativa y oportuna.

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  4. Oralees!!
    Muy bien, mi querido Héctor!
    Me gustó mucho esta entrada, muy oportuna y muy clara... en este mundo tan podriro q tenemos, hace falta un poco de reflexión por parte de este "Homo Sapines"....
    Qué bueno q este espacio sea de invitación a la reflexión ;)
    Demmmmmm
    Me da gusto ver q seas tan Culto y compartas con nosotros, pobres mortales tu sabiduría!
    Un Saludo!

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